Ser Pastor… no es sólo asì.
Abel, el hijo pequeño de Adàn
y Eva, era pastor… pero le costò la vida (Gènesis 4:2 y 8); Moisès, fue pastor…
pero estuvo en el desierto por 40 años (Exodo 3:1-22); David, fue pastor… pero
era la burla y el menosprecio de sus hermanos (1ª Samuel 17:28 y 34). Cristo,
se denominò y cumplió el papel del Buen Pastor… pero murió, y murió martirizado
(Juan 10:11 y Mateo 28; Marcos 15; Lucas 23, y Juan 19). Pero HOY, muchos creen
que ser pastor es un “una condición social de privilegio”; “una forma de
trabajo”; “una forma de ganarse la vida”; “un medio de hacerse de fama”, etc.
Pero NO lo ven (en su gran mayoría) como un “privilegio”; “como una bendición de
Dios predicar su palabra”. Es entonces, cuando entendemos el por què, la
situación de la Iglesia está como está… sin credibilidad. Es más, no son pocos
los que en el nombre de Dios abusan de viudas, mujeres solteras, niños y
personas solitarias para practicar sus más oscuras intenciones y depravaciones.
¿Còmo esperamos tener asì una Iglesia limpia, pura y sin mancha para que el
Señor la venga a llevar consigo? Hay algo que NO hemos comprendido: Ser Pastor…
no es sólo asì, y, sobre todo… NO es un trabajo es un privilegio. Quien ve el
ministerio como un trabajo y vive de eso, es, simplemente un ASALARIADO no un
pastor (lo dijo Cristo).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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