Quizàs esa fue la razòn.
Hace pocos días preguntamos:
¿Hemos meditado por què el Señor NO vino cuando Adàn y Eva cayeron? ¿Por què no
vino cuando una civilización confusa pretendió hacer una torre de Babel? ¿Por
què no vino para el tiempo de la esclavitud en Egipto? O ¿Para el cautiverio en
Babilonia? Sino vino ¿HASTA 4 mil años después del establecimiento de Adàn y
Eva? Quizàs la respuesta nos la da el
profeta Daniel: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu
santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar
la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la
profecía, y ungir al Santo de los santos” (Daniel 9:24). El tiempo del Señor
era para unos fines específicos, 6 para ser exactos. Pero, ¿ya entendimos el
primer propósito?: “Terminar con la prevaricación” que significa: “Que una
autoridad, funcionario o juez, a SABIENDAS, dicta una resolución injusta,
ilegal o arbitraria” en el ejercicio de sus funciones” (como lo hacían los
religiosos) (Wilkipedia). Preguntamos: ¿Cuàl fue la expresión más dura que le
conocemos al Señor Jesucristo en su ministerio? ¿Acaso no fue aquella en la
cuál hasta tomó un làtigo y con autoridad dijo a los religiosos: “Habèis
convertido MI CASA de oración en CUEVA de ladrones? (Mateo 21:12 y Lucas 19:45-47).
¿No le parece que muchos de los que hoy anunciamos un pronto regreso del Señor,
ya vimos esa situación OTRA VEZ: Ladrones en la casa de oración? Pregunta: ¿La
estarà viendo Dios?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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