Llevemos mejor las cuentas.
Un joven rico se le acerca a Jesùs para preguntar
¿què debe hacer él, para salvarse? (notemos que la pregunta es personal). Y
como Cristo le pide que deje “todos” sus bienes, aunque cumplía a cabalidad la
ley desde niño, èste joven se retira triste porque no le salen las cuentas
(Marcos 10:17-22). Un ejemplo personal, una de nuestros clientas comprò un
terreno a 7 años plazo, en el año 6 llamò muy segura de sì misma para
finiquitar la escritura, pero se asombrò cuando se le demostró que le faltaba
un año de pagos, por supuesto, al entenderlo se retirò con la cabeza baja,
porque se dio cuenta que no le salìan las cuentas. Esto nos pasa o nos pasarà a
nosotros (lo del joven rico; o, lo de nuestra clienta) si no llevamos bien las
cuentas espirituales. ¡NO es a nuestra manera… es a manera de lo que Dios
“pide” a cada uno, pues como vemos en la biblia, no a todos el Señor nos pide
lo mismo!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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