El túnel del tiempo (Parte final)
El 20 de mayo del año 325 fue el día QUE TODO
CAMBIÒ, pues el emperador reinante Constantino CONVOCA (más por fines políticos
que religiosos) el Concilio de Nicea (que por cierto NO es el primero en su
género, pues Pablo y Bernabè habían convocado el primero en Jerusalèn para
tratar los asuntos relacionados a doctrinas, què exigía Dios como método de
vida a gentiles y judíos, Hechos 15). Asì, ese 20 de Mayo Constantino DECRETA
que: “En adelante, la libertad de culto ya no será perseguida por el Imperio”,
declarándose él mismo creyente de Cristo. Por lo tanto, por DECRETO ahora el
punto es al otro extremo: “Quien NO crea en Cristo será perseguido y
asesinado”. Objetivo que fue cumplido a cabalidad por las Cruzadas y la
Inquisiciòn patrocinadas por la religiòn, hasta què, otra vez en mayo sólo que
de 1520 un sacerdote catòlico en Alemania (Martìn Lutero); uno más en Suiza
(Ulrico Zuinglio) en 1532, y otro más en Francia (Juan Calvino) en 1536, se
declaran en rebeldìa a esa religiòn, pues defienden que la salvación
(bíblicamente) es por la “fe en Jesucristo”, y no por dogmas humanos y menos
por indulgencias queriendo comprar el perdón de Dios.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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