Dura palabra es èsta.


 

Cristo les explica a sus seguidores lo que le viene por delante a èl, persecuciòn, encarcelamiento, ofensas y crucificciòn. Y ¿Cuàl es el resultado entre MUCHOS de los que le seguían? ¡Se volvieron atrás! Porque dijeron: “Dura palabra es èsta Señor” (Juan 6:66-68). Otra porción de las escrituras nos narra lo que Cristo dijo en otro momento, sabiendo que el reino NO es para muchos: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14). Otra porción más nos deja plasmada la siguiente premisa de Cristo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Otra escritura nos declara: “Mirad que no seas engañados” (Mateo 24:4). ¿A què viene toda èsta introducción? Al punto siguiente: Muchos lìderes enseñan que ya estamos en el rein; que como somos hijos de un rey, hemos de vivir y de gozar los privilegios de ese rey y de ese reino ¡Ya, hoy, y es más… ahora!. NO fue lo que Cristo dijo, y recordemos que él venìa de estar en la presencia del Padre (Juan 3:13). Asì, entendemos que para poder gozar del reino hemos de padecer (por cierto, NO implica una vida de suplicios); hemos de luchar por no ser engañados, y debemos entrar por el camino difícil y la puerta estrecha. El que entendió, entendió… porque dura palabra es èsta.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa 

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