Desnudos… y sin vergüenza.
“Y estaban ambos desnudos,
Adàn y su mujer, y no se avergonzaban” (Gènesis 2:25). ANTES del pecado Adàn y
Eva estaban desnudos, sin ropas, sin nada que los cubriera. NO fuè sino hasta
que desobedecieron a Dios, que se dieron cuenta de su desnudez y se
avergonzaron. Ahora bien, si eran pareja, si eran esposo y esposa ¿por què
habían de avergonzarse por la desnudez? Meditemos un poco y veremos que la
vergüenza vino primeramente a Adàn no a Eva. Porque, espiritualmente, Dios le
había hablado al hombre cuando estaba sólo, por lo tanto, quien tendría que
entregar cuentas del pecado era él no ella, esa era una vergüenza espiritual
(Gènesis 2:16); además en lo material o fìsico, Adàn tenía una cicatriz de la
cuál avergonzarse, Eva no (Gènesis 2:21). En contra parte, la vergüenza de Eva
era que la serpiente le hablò a ella no a Adàn, porque la serpiente (siendo
astuta) viò que era más débil o frágil que el varón, situación que 4 mil años
después aún se evidenciaba (Gènesis 3:1 y 1ª Pedro 3:7). El punto central de
estas porciones bíblicas es: “No hay forma más segura de sentirnos desnudos que
cuando pecamos y somos descubiertos”, la prueba es que TODOS tenemos porciones
ocultas de nuestras vidas què… si salieran a luz, los demás seres humanos se
darìan cuenta de la doble moral con la cual acostumbramos vivir. ¿Nos atreveríamos
a que las demás personas nos vieran desnudos espiritualmente o preferimos
callar?
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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