Reversible
“Se dice de
algo que puede volver a su estado anterior”. Hace muchísimos años, casi cien
por cierto, cuando los autos mecánicos iniciaron a hacer su presencia en la
vida humana, todas las carreteras del mundo eran de una sòla vía, y, algunas de
doble vía. Hoy, los autos forman tal parte del ser humano que se cuentan por
millones en todas las ciudades. Esta condición hizo que las autoridades de
tránsito tuvieran que tomar la decisión que algunas calles y avenidas fueran de
una sòla vía en ambos sentidos. Pero, el parque vehicular creció más aùn que ni
siquiera eso fue suficiente, lo que los obligò a tomar la decisión de hacer “reversibles”
parte de algunas vìas antiguas. En lo espiritual, está escrito que no hay quien
nazca tan puro que pueda ingresar al cielo si no es por un requisito que le
haga “reversible” la condición de santo, de limpio, de digno de hacerlo. ¿Còmo
se hace eso? Pues las escrituras que Dios nos dio (la autoridad máxima en lo
que a espiritualidad se refiere), nos dicen que esa condición es: “Reconocer la
sangre de Cristo como la única que puede pagar el precio por nuestras faltas y
pecados” (Juan 3:16-19). Y què, por el contrario, no creerlo, es hacer
mentiroso a Dios por NO creer en ESA promesa, lo cuál nos condena al
sufrimiento eterno. Esa, es quizás una de las causas, sino la principal, por la
cuál le tememos a la muerte, sin darnos cuenta que la muerte es parte del
proceso de la vida.
Señor: Danos
un honesto celo por tu casa.
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