Criando hijos autistas (Parte final)

 


Repetimos la ACLARACIÒN de ayer: El término utilizado aquí en NINGUNA manera es ofensivo, ni despectivo, es simplemente por sus características pues las vemos cumplirse en la Iglesia actual (en su mayorìa), y que está afectando NEGATIVAMENTE la relación con todas aquellas personas que NO asistimos a una congregación, veamos: Una persona autista tiene las siguientes tres características: 1- “Pueden tener una fascinación muy fuerte por temas o actividades específicas”. 2- “Pueden realizar movimientos repetitivos o seguir rituales de manera estricta”. 3- “Pueden sentirse muy angustiados ante los cambios en la rutina”. ¿Què sucede en la mayoría de las congregaciones actuales?: 1- Se llega a tener una “fascinación” tan fuerte por ella (y aún más por el líder), al extremo que NO hay otra ni otro que esté tan llena de Dios como allì. 2- Se acostumbran a un ritual o rutina que termina en el “acomodamiento” del creyente. Y, 3- Se angustian de pensar que tienen que cambiar una “rutina sedentaria” para ir a predicar.

Triste, lamentable e irresponsable el hecho que las congregaciones actuales (en su mayoría) YA NO SEAN una escuela donde salgan los discípulos a ganar al mundo sino recintos de acomodamiento (estilo fariseos y saduceos). Preguntamos: ¿Para què prepararìa Cristo a los 12 discìpulos, si después los hubiera querido tener sentados 5,10,15, 20 años o toda la vida sin salir? ¡Si, da mucha pena y más tristeza aùn… pero la iglesia actualmente (en su mayoría) es una madre criando hijos autistas!    

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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