Espérenme aquí.

 


 

Es la última noche de Cristo con sus discípulos antes de ser traicionado por uno de ellos, y llegan al huerto de Getsemaní en donde acostumbraban ir para que su maestro estuviera a solas con el Padre (Marcos 14). Cristo deja a ocho en un lugar anterior (recordemos que Judas ya está en el Pretorio vendiendo a su maestro), y se lleva consigo a Juan, Jacobo y Pedro (verso 33). Les dice a ellos tres en un momento determinado: “Mi alma está muy triste hasta la muerte, esperadme aquí, y no os durmáis” (versos 34). ¿Qué significa ésta escena para la vida espiritual nuestra? Que hay momentos en la caminata del creyente, que debemos caminar solos esa parte de la vida. Pueden ser angustias económicas; enfermedades; abandonos; traiciones; decepciones; frustraciones; divorcios; viudez, etc. Pero, son momentos en los cuales si alguien más nos acompañara, en lugar de ayudarnos nos estorbaría para poder llegar a cumplir el propósito que Dios tiene para nosotros, simplemente porque allí es donde Dios nos habla. Es triste, pero cierto y necesario, debemos aceptar que los demás… hay momentos en los cuales nos deben esperar allí, pues si van con nosotros estorbarían más que ayudar.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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